La expansión internacional de la industria televisiva china: el caso de CGTN-Español

El poder blando y política del go out 


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SEDE DE LA CCTV


La historia de la televisión en China continental se remota a 1958 tras la toma del poder por parte del Partido Comunista de China (PCCh) en 1949, cuando la Televisión de Pekín realizó sus primeras emisiones experimentales. A lo largo de ochenta años, el sector ha experimentado una incomparable expansión en términos de infraestructura, capacidad de producción y tamaño de mercado. Hoy en día, la industria televisiva china es una de las más voluminosas del mundo.

Dentro de este entorno en vigoroso desarrollo, la Televisión Central de China (CCTV) siempre ha sido el actor más importante. Es una de las dos únicas cadenas chinas que operan a nivel nacional, y, además, la que cuenta con la oferta más amplia: actualmente emite 43 señales, entra las cuales hay 30 en abierto y 13 de pago; en sus 529 programas se difunden unas 338 mil horas de contenidos anuales. La ventaja de cobertura y oferta de la CCTV se ha traducido en los éxitos en términos de ingresos publicitarios y audiencia, lo cual ha consolidado su posición predominante en el mercado doméstico.

Esta también es la razón por la que el Estado-PCCh, al lanzar una iniciativa de expansión internacional para la cultura china y los medios de comunicación chinos –la llamada política del go out– en los albores del siglo XXI, hizo la CCTV uno de los mayores protagonistas de la agenda. Es clave para entender dicha política el concepto de poder blando, un término propuesto por primera vez por Joseph Nye en 1990 para referirse a la habilidad de «hacer que los demás quieran los resultados que tú deseas» a través de su cultura, sus valores políticos y su política exterior. En China, los políticos y académicos han otorgado una gran importancia a los medios, argumentando que su capacidad y efectividad son aspectos esenciales del poder blando de un país.

En este contexto, numerosos fondos públicos han sido destinados a los grandes medios de propiedad estatal para que estos puedan nuevas vías de difusión de alcance internacional y diversificar su oferta en términos lingüísticos. En el caso de la CCTV, desde el lanzamiento de la señal internacional en inglés en 2000, la cadena ha venido estableciendo una red multilingüe global compuesta por siete señales internacionales emitidas en seis idiomas. Se estimaba que estas señales habían llegado a más de 210 países y regiones y tenían una audiencia potencial de 314 millones de hogares: una cifra situada por encima de la de CNN Internacional y al mismo nivel de la de BBC World News. El 1 de enero de 2017, la CCTV inauguró la Cadena de Televisión Global de China (CGTN, sus siglas en inglés), la cual agrupa a sus seis señales en idiomas extranjeros.

Dentro de esta nueva red global, la señal en español CGTN-Español, lanzada en 2007, es la que toma al conjunto de los países hispanohablantes como su principal área de expansión. Dado el elevado número de hablantes de la lengua española, no es difícil entender por qué a un operador de televisión chino le interesa establecer un servicio en este idioma. Además, el esfuerzo también se explica por los crecientes intereses de China en América Latina y el Caribe (ALC).

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Desde el punto de vista de la comunicación internacional, se puede argumentar que la emergencia de CGTN-Español ayuda a reequilibrar los intercambios culturales a escala internacional, porque su presencia, en sí misma, ya ha llevado a que los televidentes, a la hora de informarse y entretenerse, puedan elegir entre unas fuentes más diversas. Asimismo, CGTN-Español contribuye al enriquecimiento de la oferta televisiva del mercado global y a la diversidad cultural. Eso se debe principalmente a que su programación cuenta con una presencia notable de la cultura china y el idioma chino mandarín, ambos de difícil acceso para la concurrencia en países hispanohablantes.

Después de una década de desarrollo, CGTN-Español ya se transmite en 21 países, incluidos España, Estados Unidos y 15 países de la región ALC. Sin embargo, su impacto a nivel internacional sigue siendo limitado, ya que la señal ha encontrado enormes dificultades al tratar de hacer que los contenidos ofrecidos lleguen a las pantallas de los televidentes y que estos contenidos sean efectivamente aceptados y aprovechados. En la mayoría de sus mercados objetivos, CGTN-Español tiene un universo de recepción relativamente pequeño debido a la baja penetración de la televisión de pago. Además, en cuanto a su consumo efectivo, aunque no se conoce el rating o el share de la señal, los datos existentes sobre su recepción apuntan a una audiencia extremadamente baja.

En este sentido, todavía será muy pronto determinar si CGTN-Español cumpliría –o no– la misión que le ha asignado el Estado-PCCh al promover política del go out, la cual consiste en ayudar al país a «tener la palabra» en los grandes asuntos internacionales y lograr una mayor influencia en el sistema político y económico mundial. También será prematuro afirmar que la reciente expansión global de los medios chinos llegaría a cambiar fundamentalmente las relaciones asimétricas que han marcado durante décadas el paisaje global de la cultura, la comunicación y la información. Por lo menos hasta ahora, este ámbito de desequilibrio y desigualdad sigue siendo la realidad que afrontan los ambiciosos medios chinos.

 

Peilei Ye

Premio Extraordinario de Doctorado UC3M 2016-2017

pye@hum.uc3m.es

19 de febrero de 2018