Apocalipsis Sexual (Carlos Aured y Sergio Bergonzelli, 1982)

Ejemplo brutal de las cotas extremas que alcanzó el Cine S, en el que la representación de la violencia podía ser más explícita que la del sexo. Una trama terrorista (que se puede leer en el contexto violentísimo del momento) es la excusa para la representación de imágenes de sadismo impensables en el cine comercial de otro momento. La disparidad de metrajes entre las distintas copias en circulación testimonia el caos en que siempre vivió el Cine S.