Navajeros (Eloy de la Iglesia, 1980)

La moda del cine “quinqui”, despertada por José Antonio de la Loma, alcanzaba su clímax gracias a Eloy de la Iglesia, más interesado en los personajes y las consecuencias de sus actos, y menos en la violencia. José Luis Manzano, icono del cineasta, conseguía aunar la naturalidad del actor no profesional con el glamour de la estrella más tradicional.